jueves, 6 de agosto de 2009
LA HORMIGUITA Y EL PINGüINO
Hay muchas formas de contar la etapa del kirchnerismo en nuestra reciente historia política. Una de esas formas podría ser la fábula de la hormiguita y el pingüino. Tomar solo dos personajes tan importantes como Graciela Ocaña y Néstor Kirhcher y analizar como, cuando y porque se juntaron, como evolucionó esa relación y como terminó. Y digo que esa vinculación política terminó porque el reportaje que la ex ministra de Salud le dio ayer al diario La Nación es como una forma de cerrar formalmente ese nexo que ya estaba muy deteriorad de antes y que no daba para más. Veamos que pasó en el campo de las ideas. Néstor, (a) “El Pingüino”, llegó al poder en el 2003 y Graciela (a) “La hormiguita” se sintió convocada por los sueños de transformar a la Argentina en un país mas serio mas justo y equitativo donde la honestidad fuera moneda corriente. Eran los tiempos de apostar a la independencia de la Corte Suprema, de recuperar el rol del estado y la política y de levantar la bandera de los derechos humanos. Estaban cerca de ese fogón ideológico Hermes Binner, Luis Juez, Anibal Ibarra y Martín Sabatella, entre otros. Hoy “La Hormiguita” está construyendo otro espacio político con las mismas utopías y, tal vez con varios de esos mismos compañeros de ruta. “El pingüino”, en cambio hoy camina junto a sus dos principales aliados: Mario Ishii y Hugo Moyano. El intendente en uso de licencia ficticia en Jose C. Paz es tal vez el máximo símbolo del clientelismo del conurbano bonaerense y de la forma mafiosa de hacer política que tanto denunciaron Kirchner y Luis D’Elía en su momento. Ishii es pejotismo ortodoxo, cero ideología y cero escrúpulos. Incluso exportó a Catamarca sus convicciones de repartir dinero a cambio de votos. Hugo Moyano es precisamente el emblema del sindicalismo que se eterniza en sus cargos y que hace negocios millonarios y se coloca de los dos lados del mostrador como bien denunció Ocaña. De hecho el manejo nada transparente y flojo de papeles que hizo del dinero de las obras sociales fue el disparador de la operación para expulsar del poder a Ocaña que Moyano hizo siempre con la complicidad de Néstor Kirchner. Eso es en el campo de las ideas. En el campo de las finanzas, sería muy bueno comparar las declaraciones juradas de los patrimonios de ambos. Tal vez lo mas importante que Ocaña dijo es que está buscando trabajo. Esto que debería ser una regla en un gobierno honesto es una clara excepción. La mayoría de los funcionarios salen de la función pública mucho mas rico de lo que entraron. Ocaña salió mas pobre y ahora tiene que ir a trabajar como cualquier mortal. ¿Cuántos políticos van a trabajar cuando dejan el gobierno? En estos años de relación política entre el Pingüino y la Hormiguita, él multiplicó por siete su fortuna y ella vive con austeridad y con un patrimonio tan modesto como el que tenía cuando le tocó dirigir el PAMI y ser ministra. Esta fábula podría tener una moraleja: que ambos vivan organizados en colonias no es garantía de buena convivencia. Las hormigas son laboriosas y los pingüinos son las únicas aves que no vuelan.
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grandes palabras señorita se nota su convicción pero la moral no ha sido todo en política. La pregunta es ¿que hay mas hormigas o pinguinos?, y que se vota después..
ResponderEliminarRecuerde que no siempre podemos elegir cosas buenas. Kirchner es hijo de Duhalde. No queda otra.
El PJ siempre tiene medios para seguir por eso existe.
Desde ya ¡suerte!